¿PAGARÁN LAS BITCHES DE POLANCO CON CUERPOMÁTICO?

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LA JIRIBILLA

Por Jaime E. Rey

El Washington Post abre nota dolorosa para nuestro amolado país así: “Por años expertos en seguridad nacional han presagiado un éxodo de refugiados mexicanos. Ahora están arribando los refugiados en coches BMW y comprando casas de más de medio millón de dólares”.

Calculan que en San Antonio, empresarios mexicanos son dueños de 50 mil de las 500 mil mansiones más caras. Son inversionistas poderosos, dicen. Les extienden la mano con un hipócrita “welcome brother” que nuestros mojados amolados jamás oirán.

El panorama en Dallas, Houston, El Paso y otras ciudades es similares. Imagine cuantos empleos crearía el presidente del empleo si les diera la seguridad para construir sus mansiones en el país.

Eso, señor Calderón, es daño colateral de su guerra anti violencia, no los muertos. Trágica su ensarta de mentiras y las de sus economistas “asalariados de mierda”, como los llamaría la “Bitch” de Polanco Azalea “Ojete”.

Asegura el diario que decenas de miles de mexicanos ultra ricos han huido a ese país en los últimos años. Son gentes que no creen babosadas, gentes que saben bien que nuestro sistema político apesta y no remediará la violencia ni la pobreza extrema que la causa.

Es cuestionable, en un país corrupto, como algunos de ellos lograron las riquezas para darse esos lujos. Más malo es que no dejen la lana aquí.

Son gentes que no necesitan tener de vecinas a las “bitches” de Polanco. Tampoco a la “bitch” regordeta que atacó a un agente de tránsito aquí. Mucho menos a los ejércitos de sicarios que nos tienen, como debería decir el slogan, “Chihuahua Vive” _ con el Jesús en la boca.

Todo México vive temeroso con el Jesús en la boca mientras los políticos viven con slogans infantiles e idioticos en sus bocas.

Pero debemos culpar la causa, no sólo el efecto.

Nuestros políticos son lo que son porque nosotros los dejamos serlo.

Somos demasiado holgazanes para leer, para educarnos. De la cultura envidia del continente caímos a la cultura de mierda con bitches irrespetuosas.

Culpamos a la televisión por nuestra incultura y tenemos razón, ¿pero que nos dan en ese medio? Lo que compramos. Morbo y ejemplos malos.

Tenemos bitches que dicen a la autoridad “asalariado de mierda” y las celebramos. Criticamos más a los policías demasiado decentes para partirles el hocico a viejas vulgares.

No satisfechos importamos viejas mierdosas, como Laura Bosso, y rápido acaparan los ratings. Mentalmente nadamos en aguas negras. “Que pase el desgraciado”, dice la extranjera hocicona y los borregos hacen cola para pasar. De esos sobran, lo que hace falta son asalariados.

Eventos como la balacera en un estadio de Torreón y el incendio de un casino en Monterrey tienen su génesis en eventos que se ven como relativamente insignificantes.

No es exagerar, las bitches de Polanco son el reflejo de a donde hemos llegado y ahí está la causa de la violencia y todo lo demás. Se ha perdido el respeto a la autoridad y a todo lo que merece respeto. Tampoco se respetan, canas ni discapacidades. Sufrimos de salvajismo colectivo.

La impunidad causa esa falta de respeto. No digo que así sea pero, ¿podemos dudar que las bitches de Polanco pagarán sus multas con cuerpomático? Son suficientemente vulgares y nuestras autoridades son ratas.

Cuando los criminales no temen cometer sus atrocidades, de que “pase el desgraciado” a lo de Torreón y Monterrey es un pasito nada más.

Nos hemos dejado masturbar por las autoridades. Gozan culpar a los narcos por toda violencia y tienen razón pero, ¿quien hizo y, quien protege a los narcos de primer nivel?

Las mafias criminales se crean por condiciones intolerables. Dónde no hay empleos, donde no hay educación de calidad, donde los niños reciben su educación en un sistema de televisión más vulgar que banal, hay crimen, violencia y temor.

Cuando la gente de donde debe emanar nuestra confianza, nuestro poder, son mentirosos, tranzas y cómplices de criminales sólo puede haber temor y desilusión.

El sistema es casi incorregible. Si los actuales gobernantes son malos, nuestra historia enseña que empeoran progresivamente, que los futuros serán peores. Pero podemos todos apagar la televisión para obligar decencia.

En un país dizque libre y soberano no tenemos la libertad de sentirnos seguros. Felices los que tienen dinero, o hasta coyote, para poder emigrar. Quienes podemos y nos quedamos somos amantes de la mala vida.

Como dice Calderón en uno de sus costosos spots, “Felices los mexicanos que tienen casa propia”. Sí, en San Antonio.