SOMO HIJOS DE LA MALA VIDA

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LA JIRIBILLA

Por Jaime E. Rey

Aunque las encuestas tradicionalmente se contradicen, parece ser que el pueblo norteamericano de verdad está inconforme con sus gobernantes, con todos, del nivel que sean.

Digo que parece porque unos dicen que hay enorme desilusión con Obama. Otros dicen que su aceptación subió por sus ideas de cómo resolver el problema de la crisis económica.

Ideas buenas no conducen a buen fin si no se activan. Obama dejó que los republicanos y el oneroso Partido del Té le comieran el mandado.

Parece que ambos partidos lo odian y desean su exterminio. Poco les importó el país y eligieron el camino fácil, aprobando alzar el límite de deuda sin subir impuestos a los ultra ricos, prefiriendo arriesgarse a tener que cortar beneficios a los pobres.

Anda una vieja medio loca de nombre Sara Palin en campaña y el país está como cuando el loco nuestro, Vicente Fox, anduvo en campaña. Si los gringos desean saber lo que es poner un pie en el infierno, que voten por inconformidad, como paso con Fox y elijan a Sara.

Dicen en el beisbol que lo importante es lo primero. Primer strike, primer out, primera carrera, etcétera. Si para probar que no son racistas eligieron a Obama, ahora pueden probar que tampoco son sexistas eligiendo a su loquita, como nosotros con Fox.

Hay otra amenaza, Rick Perry, gobernador de Texas y fanático religioso, contendrá por el dedazo republicano. El ridículo tejano convoca días de oración por lluvia y solución a otras carencias de su estado.

Que Texas sigue más seco que los cerebros de nuestros políticos indica que tampoco le lloverá la presidencia, y que bien.

Aunque ya no estén con nosotros 50,000 víctimas de la violencia, nosotros hemos sufrido pero sobrevivido a Fox y lo que siguió sucediendo con el PAN. Los gringos la tienen mejor.

Hay una gran diferencia entre ellos y nosotros. Ellos son emprendedores, no dependen, como nosotros, de su presidente hasta para que les abra la puerta del refrigerador ni de vírgenes de invento español para que se los llene de comida. Sobrevivieron mejor a Carter y a los Bush que nosotros a las manadas de nuestros elegidos, espurios o no.

Hay una comparación cercana. Delicias se fundó hace 77 años y es la ciudad y región más prospera del estado. Camargo tiene 214 años de existencia tan precaria ahora como cuando se fundó. Diferencia tan marcada sólo existe entre nuestras ciudades fronterizas y las gringas.

EEUU es más joven que México. Vinieron, acabaron con gran parte de la población que había y ¡ha darle! Se quedaron a crearse una prosperidad envidiable. Los españoles esclavizaron, robaron, mataron indígenas, dejando sus malas mañas y hambre.

Los gringos serán racistas pero no se comparan en eso con nosotros. Su única industria prospera son los casinos y el país está llenos de ellos. Todos son de los indios y sus descendientes. Excepciones son Las Vegas y Atlantic City, esos son de la mafia.

Allá todos se levantan así caigan cinco o más veces. Se sobreponen a malos gobiernos porque pelean sin atenerse a ellos. La crisis económica la solucionará el pueblo. Hay libertad para aprovechar las oportunidades que el país ofrece.

Se remangarán o se quitarán la camisa y le darán duro al trabajo. Ellos, no un débil presidente ni políticos mediocres crearan empleos y recobraran la prosperidad a la que están acostumbrados.

¿Y nosotros? Pediremos milagros a la virgen sabiendo que los que sucederán a los actuales gobernantes serán iguales o peores. Aquí seguirá la burra en el maizal y vale más que el maizal de ellos reverdezca.

Ahora no sólo dependemos del presidente y gobernadores para que “trabajen por nosotros”. Haremos peregrinaciones de rodillas y con flores a los templos a pedir a la virgen que nos mande milagros, que nunca caen del cielo.

Ahora también dependemos como nunca de los vecinos al norte, que son las traviesas gallinas de arriba. Seguimos niños dependientes de fabulas. Sin cuentos de papá grande no dormimos. ¿Por qué nos mienten? Por qué aguantamos. ¿Somos estoicos? No. Somos holgazanes e indiferentes políticamente hablando.

Políticamente actuando, porque de política hablamos mucho. Palabras y críticas que se lleva el viento. No recuerdo un gobernante del nivel que sea que nos haya dejado conformes.

Somos hijos de la mala vida. Toleramos a los hijos de maldita cosa y dejamos que nos roben. Lo aceptamos con un, “así son los políticos”. Aquí de rodillas es mejor, al norte prefieren la frente en alto.