TENEMOS POLÍTICOS NINIS, NI PICHAN, NI CACHAN, NI DEJAN BATEAR

jaime rey nuevo

LA JIRIBILLA

Por Jaime E. Rey

Siempre he creído que el beisbol tiene poco de único. Pero no sé si se parece a la vida o ésta se parece a él. Yo veo la vida como una toronja o una gran naranja y al beisbol y otras actividades populares como sus gajos. Nada me es nuevo y nada me sorprende.

En el beisbol les fascina decir “todo puede suceder” y una de las tarugadas más infantiles en existencia, “esto no se acaba hasta que se acaba”.

El supuesto bufón que salió con esa ridiculez nada tiene de bufón ni dijo la mayoría de las “frases celebres” que se le atribuyen. En típico estilo gringo deja que le inventen tarugadas y cobra caro por el deshonor de repetirlas.

Yogi Berra es en realidad, y en privado para que no lo noten y amenacen arruinar su teatrito, hombre inteligente y elocuente. Con el equipo, Mets, fue mejor manager que Calderón.

En cuanto a que todo puede suceder, es precisamente por ese miedo que muchos ni al beisbol, ni a otros espectáculos van. Con la violencia actual todo pude suceder y sucede sin que nada sea bueno. Andar en la calle es un toque de sacrificio, arriesgamos quedar “out” para que otros anoten, somos víctimas de mala estrategia.

Mucho me ha servido para entender la política, y la vida, laborar por décadas en el beisbol. Por ejemplo, Felipe Calderón tiene en Los Pinos todo un equipo sucursal, comparable a un Yankees de Nueva York, lleno de Yogi Berras.

El equipo grande, desde luego, es el PAN. Empecé a ver esto con Fox. El ex presidente es famoso por decir “yogiismos”. Pero, seguido suena más creíble que los esbirros de Calderón. Supusimos que “este malestar se acabaría con Fox, pero parece que las políticas nefastas no se acaban ni cuando se acaban.

Dicen que el alma del beisbol son sus números, sus estadísticas, una de las mejores armas para engañar, también lo son para los esbirros presidenciales. Mucho depende de donde se pone el dedo para servir el atole.

Si decimos que fulano conectó 50 jomrones impresionamos, si no decimos que se ponchó 200 veces, casi siempre con bolas malas. Así son las fastuosas noticias de los arrestos de sicarios y otros criminales. De cuando en cuando y con ayuda gringa, o con todo el trabajo hecho por ellos, se anotan un jomrón pero son más los ponches y siguen las bases llenas de desmadre.

Eso sí, fildean como si fueran un ejército de Marios’ Mendoza. Poiré, por ejemplo, con mentiras inventadas por él y su patrón o con engañosas estadísticas en mano dice que México está entre los países menos violentos en el mundo.

Quien pude disputar que 50 asesinatos donde viven 100 son un alarmante 50%. Decir que 50,000 asesinatos donde vivimos más de 100 millones dan, en comparación, un menos estrujante promedio. Pero promedios no son seres humanos.

Los porcentajes de países pequeños siempre serán mayores debido a la proporción de habitantes.

Una pareja anciana decidió vacacionar en partes diferentes y cada uno hacer lo que les viniera en gana.

Después de una semana el marido llama a su mujer y presume de encontrar una joven bella y buena para el sexo y hacer el amor repetidas veces. La mujer dice, “Que bien. Pero a mí me está yendo mejor”. “Pero como puedes decir eso” replica el marido, “si yo estoy haciendo el amor como nunca”.

“Cuestión de matemáticas”, dice la mujer. “yo también encontré un joven apuesto buenísimo para hacer el amor y 20 entra más veces en 60 que 60 en veinte”. Si analizamos los números que Cordero y Poiré presumen con esa realidad en mente descubrimos que sus estadísticas son crueles mentiras.

Proporcionalmente México es uno de los países menos blindados. Hablan de blindajes impenetrables, pero estamos más expuestos a palizas por las crisis que el resto del mundo prospero, y que gran parte del Tercer Mundo.

Lo que nos pichan son puras jiribillas. Cambios de velocidad y curvas malas que se quedan colgando que el crimen organizado y la pobreza batean con peligroso poder. El cuerpo de pitcheo de Calderón es pésimo y los que están en el “bullpen”, calentando la banca, esperando su turno se ven igual o peores. Para relevos, compre algo más fuerte que aspirina. Esto no se acaba ni cuando se acaba.

Nuestros políticos ni pichan, ni cachan ni dejan batear. Ninis perdedores. Sólo son buenos para robar las bases de nuestra comodidad.