PEOR PELIGRO QUE LOS TERRORISTAS Y NARCOS SON SUS CREADORES

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LA JIRIBILLA

Por Jaime E. Rey

Extraordinarias las ceremonias conmemorativas del 9/11, el más dramático ataque al poderío norteamericano. Eso fue lo único nuevo, lo demás visto en televisión hace mucho debió archivarse y sellarse con mezcla y cemento.

Nauseabundas las repeticiones en la televisión de las tribulaciones de mis compañeros periodistas para llegar a Nueva York, el día de la tragedia.

Si quieren saber de tribulaciones pregunten al anciano que a diario busca comida en los botes de basura en los barrios y a la anciana que llega tarde a esos botes y se queda a medio comer.

Esas son historias conmovedoras no algo con lo que, a lo mejor, colaboró la víctima hace 10 años y que ahora usan usa como cobertor de las tragedias más dolorosas. Falta de iniciativa periodística.

Washington permite que se exhiban las imágenes del suceso hasta que marean para que no se olvide y para mantener despierto el odio e indignación de una población hábil para perdonar y superar todo precio de los conflictos creados por sus belicosos gobiernos.

Un pueblo indignado aprueba todo sacrificio, todo gasto, hasta la inútil pérdida de sus hijos en frentes de guerra. No con espíritu vengativo. En la persecución de una libertad sin terrorismo.

Pero los peores terroristas son sus gobiernos. Llevar guerras a tierras lejanas puede no conmover a quienes las causan. Pero, es doloroso y costoso el desquite cuando se las arriman a sus casas.

¿Está tan conmovido el mexicano común como para que la televisión nos maree con novelescos comentarios? Según recuerdo, 2001 era tiempo en el que aun se adiaba aquí a los gringos”. No faltaron quienes por acá dijeran, “qué bueno. Eso y más merecen”.

Ahora, por políticas malas estamos en la cama con los gringos, dependemos casi para todo de ellos pero no manchen.

Los terroristas no son la más grave amenaza de EEUU, como los narcos no lo son en nuestro país.

Qué bien que lo fueran. Serían amenazas difíciles de eliminar, pero eliminables. Tragedias como la de las torres gemelas y como la guerra de nuestro presidente contra la violencia tienen fin posible, las más severas amenaza no lo tienen.

Que las guerras no terminan no es por ser interminables. Siguen porque se buscan y no terminan porque son convenientes. Inmejorables tapaderas de los problemas dolorosos, creados por las amenazas verdaderas, los gobiernos.

El problema son gobiernos de mercenarios ineptos que dejaron que las cosas se salieran de su cauce normal. La raíz es hambre física y, a falta de un mejor nombre, hambre espiritual. Hambre de liderazgo con muerte a las mentiras, y nada más.

Cuando los políticos tenían sentido común, empatía y lo que se requiere para dar a sus pueblos una vida, ya no digamos buena, tolerable, se respiraba aire limpio, sano, había tranquilidad.

Les siguieron animales ineptos que dejaron que se perdiera el respeto. Que ya todos nos llamemos güey es señal de incultura y falta de educación. Se dejó de enseñar civismo cuando empezaron a enseñar a los jóvenes a usar condones.

Cuando no se respeta la institución que forja el carácter, el civismo y decencia de los jóvenes se pierde autoridad y respeto a todo.

En EEUU empezaron por llamar “pigs” (marranos) a los policías. Los mexicanos no se podían quedar atrás y superaron la ignorancia gringa, perdiendo toda cordialidad, todo humanismo. No hay respeto en nada ni a nadie, y no hay nadie con cara de exigir orden y respeto.

Pervirtieron la educación en ambos países y se ha elegido pura gente de pobre educación sin intelecto sólido. Gente que moriría de hambre en trabajos donde las ideas, la creatividad y valores cuentan.

No se les puede culpar, son productos de sistemas educativos pésimos. Lo que siembras cultivas.

Un ejemplo, Peña Nieto es el sólido candidato a la presidencia de la república. Si gana tendremos a un líder viudo que no sabe exactamente de que murieron sus dos esposas. ¿Cuánto sabrá de lo que aflige al pueblo ese semental con más tipo de maricón que de lo que es, mujeriego?

El candidato panista de Los Pinos se apellida Cordero y parece borrego ignorante. Ni callado se ve presidenciable.

En EEUU hay 14 millones de desempleados y varios millones de subempleados. El último mes no se aumentó un solo empleo al más alto porcentaje (9.1) en su historia, pero se supo sumar a la más elevada deuda en su historia. En desempleo estamos peor en México.

Allá se gasta en el desperdicio de bombardeos a países árabes. Aquí en crear miles de daños colaterales. Esas guerras no se ganaran. Intentarlo es desconocer lo más básico de los deportes.

Terroristas y narcos tienen la esencial banca para seguir ganando. Por cada terrorista muerto hay miles que odian a EEUU. Por cada Chapo Guzmán, y otros capos, hay 10 en la banca listos para ser cuarto bates. Ellos son los mexicanos del empleo, no Calderón. Criminal pero empleo.

Llega un pobre diablo a casa con dinero. Le pregunta la mujer, “de donde cogiste 500 pesos, eso vale hoy la vida aquí”. “Mate a un desconocido para darte de comer y a nuestro hijos”.

En contraste, otro hombre llega contento a casa diciendo, “me ofrecieron dinero por matar gente, lo rechace porque pude escoger un empleo. Ganaré los 60 pesos por hora que ganaba cuando anduve de mojado”. Bello sueño de un fin a la violencia.

¿Es Calderón el único culpable del desempleo, del hambre que causa todo género de crímenes? No. Es sólo el último de larga línea de culpables. Ni mejor ni peor. Simplemente, otro engendro de la cloaca política.

El desempleo allá y aquí es culpa de gobiernos que no supieron mantener o crear condiciones propicias para generar empleos, para evitar pelear guerras. De gobernantes egoístas y mercenarios sin otra capacidad. Para eso no hay fin visible.