YA DEJEN AL MUNDO OLVIDAR LA TRAGEDIA DEL 9/11

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LA JIRIBILLA

Por Jaime E. Rey

Bien hechos los documentales de la tragedia 9/11 que interminablemente pasan los canales americanos. ¿Pero, qué objeto tiene estar recordando casi a diario el mismo funeral durante diez años?

En toda pérdida lo correcto es buscar resignación y olvido. Simpatizo con los norteamericanos. El hiriente evento cambió el curso de la historia mundial. Simpatizo más con quienes perdieron seres queridos a quienes por razones varias, no todas nobles, no los dejan olvidar sus dolorosas pérdidas.

El evento debe de olvidarse. Aparte de llenar tiempo y espacios en los medios, no tiene propósito alguno exhibir constantemente las mismas imágenes y contar los mismos relatos. Nada nuevo se ha revelados en miles de repeticiones del suceso.

Lo más triste de este evento es la venganza del ex presidente, George Bush, contra enemigos reales e imaginarios. Bush hizo a países árabes inocentes, no a los culpables, pagar caro. Cobró al mil por uno.

Inventó gases asesinos y armas nucleares para matar a Saddam Hussein, quien nada tuvo que ver con el evento. A Bush se le escapó Osama Bin Laden, arquitecto del crimen.

¿También se le ha escapado a Obama? Raro es lo rápido que se arrojó su cuerpo al mar sin hacer una fiesta del “gran triunfo de la democracia.” Ha sido tradición exhibir las cabezas de líderes poderosos para comprobar que fueron muertos. Villa e Hidalgo son ejemplos.

¿Cómo es que a los genios de la mercadotecnia se les escapara ese detalle y destrozaran la evidencia que medio restablecía su superioridad mundial y su “sentido de justicia”?

Varios investigadores reputables aseguran que el 9/11 fue planeado por el gobierno de Bush para armar guerras en el Medio Oriente.

No concuerdo con eso, ni lo dudo. Soy más agnóstico que ateo. Exijo pruebas indiscutibles de todo. Lo que se ha dicho en miles de millones de palabras e imágenes no me convence.

Demasiada evidencia apunta a que EEUU casi invitó el desastre. Si bien la seguridad en aeropuertos de todo el mundo era casi nula se preguntan:

¿Cómo es que los árabes que estrellaron los explosivos aviones, algunos ya identificados como terroristas, fueron admitidos al país y no se investigaron sus actividades ahí?

Nadie investigó, ni nada se hizo cuando se notificó a las agencias de investigación su rara insistencia en no aprender a aterrizar. Sólo les interesaba volar el avión ya en el aire. Actitud rara que debió investigarse.

El 9/11 sucedió más de medio siglo después de la Segunda Guerra Mundial. En ella los pilotos kamikaze japoneses demostraron que para hundir barcos o destrozar edificios lo más eficaz es estrellar aviones cargados de combustible contra ellos. Sobran musulmanes fanáticos para eso.

Las numerosas pérdidas infligidas por los kamikazes debieron enseñar algo. Existe evidencia de que el percance se pudo evitar con mejor inteligencia. Pero todo es conjeturas.

Inclusive, se dice que en el mundo árabe se conocían planes del ataque. Faltaban detalles específicos y la fecha. De seguro la CIA lo sabía. ¿No investigó y confirmo la información?

Para EEUU la pérdida fue enorme, pero ha sido más grande la sufrida por el mundo. En Juárez, del evento para acá es problema enorme cruzar a El Paso.

Los molestos cuestionamientos e insinuaciones de los agentes americanos, quienes aparentemente ven en todos potenciales terroristas, causan pérdidas a los comerciantes de ambos países.

Creo los americanos, como de seguro lo haría el mundo si los medios los dejaran, olvidarían esa tragedia. Con una simple ceremonia luctuosa cada aniversario en el lugar del evento bastaría.

Si el mundo olvidó la Segunda Guerra Mundial y los judíos prefieren olvidar el Holocausto, muy bien los medios nos pueden dejar olvidar esa tragedia.

¿Pero, qué es luto hoy en día? ¿Cómo lo diferenciamos de mercenarios propósitos? ¿Son sinceros los programas, buenos como son, narrando los mismos ángulos explotados por años? ¿Es afán de lucro disfrazado de noble deber? Noticia no es.

El pueblo americano ha tenido el valor y resignación para perdonar y seguir adelante. Es admirable que medio siglo después un islamita haya llegado a la presidencia del poderoso país. Igual de admirable es una mezquita cercana a donde estuvieron las torres destrozadas.

Sobra odio en el mundo. No es saludable seguir enojándonos con eventos que preferimos olvidar. Eventos que no debieron suceder no deben revivir.

Los que perdieron seres queridos merecen respeto y ayuda para olvidar lo amargo, no les favorecen los recordatorios. Recuerdos constantes de los daños causados reviven penas y mantienen, odios hacía árabes inocentes.